20.11.08

Mancini, tras el brillo del ciclo más exitoso

Desde aquel 22 de junio de 2004, cuando el presidente de la AAT Enrique Morea anunció al mundo-tenis que el ex número 8 del mundo sería el reemplazante del renunciante Gustavo Luza, el propósito de Alberto Mancini fue formar un grupo uniforme de jugadores que dieran todo por ganar la Davis. No era una tarea fácil, porque debía domar a los mismos tenistas que unos meses antes habían hecho irse por la puerta de atrás a Luza, luego de una carta abierta en la que solicitaban un cambio de mando en el equipo. "En este momento nace una nueva etapa y todos juntos debemos tirar para adelante", había dicho el quinto capitán de la era Morea después de Daniel García, Franco Davin, Alejandro Gattiker y el propio Luza. Con David Nalbandian como bandera, "Luli" se apoyó en el unquillense para tomar esas primeras decisiones difíciles en la composición de grupo y tuvo un debut soñado en Buenos Aires ante República Checa con victoria por 5-0. Ese 2005, Argentina generó una revolución en el público que, a pesar de no haber podido disfrutar más de una serie en casa, alentó desde donde pudo y disfrutó con la gran victoria en el césped de Australia sobre Lleyton Hewitt y compañía. Ese primer deseo se truncó en la rapidísima carpeta de Bratislava, donde los "albicelestes" nada pudieron hacer y terminaron perdiendo por 4-1. El inicio de 2006 llegó junto con el despegue de José Acasuso, que se convirtió en el acompañante ideal de Nalbandian y fue más que importante para que Argentina llegara a la segunda final de su historia, superando a Suecia y Australia como local, y a quien era el campeón defensor, Croacia, de visitante. El viaje a Moscú hizo que el equipo explotara al máximo las pocas chances con las que llegaba y logró estirar la definición al quinto punto, algo impensado en la previa, y que terminó con la derrota de José Acasuso ante Marat Safin. En el arranque de 2007 se viajó a Austria, y Mancini confió en Juan Martín Del Potro para reemplazar a un lesionado Nalbandian, una de las apuestas -otra de las tantas que hizo "Luli" durante su ciclo- que mejor le salió. Con la vuelta del cordobés, el otoño sueco recibió a la Legión y le asestó el golpe más duro de la era Mancini, al vencerlo por 4-1 sobre carpeta y terminar con la participación argentina en cuartos de final, el peor resultado de estos últimos cuatro años. En su cuarta temporada, Mancini se propuso unir a los muchachos más que nunca sabiendo que éste puede ser su año y con varios ases en la manga -como la localía permanente y la aparición en plenitud de Del Potro- llevó a la Argentina a la tercer final de su historia, donde buscará grabar su nombre por primera vez en la Ensaladera de Plata para coronar la era más importante del tenis nacional.

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