10.4.06

Chela: "Yo necesitaba un triunfo así en la Davis"

Ninguno de sus nueve partidos anteriores en la Copa Davis había tenido la importancia definitoria de éste. Con su punto se ganó la serie ante Croacia. Cuartofinalista en aquel histórico Roland Garros de 2004, ganador de tres títulos en el circuito, top 15 hace dos temporadas pero fundamentalmente uno de los jugadores más respetados del mundo en canchas lentas, Juan Ignacio Chela tenía una cuenta pendiente con la Copa Davis. Hasta ayer había jugado nueve partidos con cinco victorias y cuatro derrotas pero sólo uno de aquellos triunfos había sido por los "puntos". Esa solitaria alegría había sido ante el croata Karlovic para poner el viernes el 2 a 0 parcial en el Buenos Aires, en aquella serie que se definió con Gaudio obteniendo el quinto punto ante el propio gigante Karlovic mientras Maradona se robaba el protagonismo desde el palco oficial e intercambiaba camisetas de la Selección por raquetas con Goran Ivanisevic. Se debía Chela, entonces, una alegría como la de ayer. Y se la merecía además este tipo callado y serio que se muere por estar de regreso en Buenos Aires para festejar con los suyos pero que hoy mismo viajará hacia Barcelona para reencontrarse con Roberto Azar, su entrenador, y volver a pisar ese polvo de ladrillo que tanto le gusta con miras a su retorno al circuito en el Masters Series de Montecarlo de la semana próxima. Más sereno después de la alegría pero con una sensación de felicidad que seguramente lo invadirá por un buen tiempo, Chela entregó sus sensaciones y arrancó diciendo: "Una vez que terminó el partido, que vi que erró la última pelota, empecé a disfrutar", señaló. —¿Cuál es el análisis que hacés del partido? ¿Qué tan difícil fue? —Fue durísimo. Perdí el primer set, pude ganar el segundo y en el tercero fui abajo todo el tiempo y una vez que lo gané pensé que ganaría más fácil el cuarto, pero fue durísimo. —¿Cómo te sentiste vos con tu tenis? —Yo creo que jugué bien. No me siento infernal en esta cancha pero él me sorprendió y jugó más de lo que dice su ranking. —¿Cuáles fueron los momentos más complicados? —El más difícil fue el tercer set y el final del partido, ¿no? Tantas oportunidades y no poder cerrarlo... Ahí me dediqué a meterla y él me apuraba y me ganaba los puntos. Se iban pasando las oportunidades y ahi sufrí más que nunca. —En un momento clave, cuando quedaste 5-4 en el cuarto set y venías de perder la chance de cerrar el partido con tu saque, te acalambraste. ¿Qué pensaste ahí? —No llegué a pensar en abandonar pero me preocupé un poco. Pero en mi carrera nunca me acalambré del todo y por eso nunca tuve miedo de abandonar. —¿Y cuáles son las sensaciones ahora, ya con más tranquilidad y con el pasaporte a las semifinales bien asegurado? —Y, ahora estamos todos muy felices, muy contentos. Quedé muerto, ahora me duele todo, pero estoy muy feliz porque conseguí una de las alegrías más grandes de mi carrera. Yo necesitaba un triunfo así en la Davis, en un partido decisivo y en una superficie como ésta. Me lo debía. —Los libros dirán que esta serie se ganó gracias a tu triunfo en el quinto punto. ¿Eso te genera una sensación diferente? —No. Para llegar a tres los chicos debieron haber ganado dos puntos más. Este es un grupo muy unido y el triunfo mío es de todos.

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