25.1.06

Nalbandian: “Estoy listo para ganar un Grand Slam”

ras el gran triunfo frente a Santoro por 7-5, 6-0 y 6-0, el cordobés está seguro de sus posibilidades; mañana, a las 5.30, jugará ante Baghdatis por un lugar en la final "Si fueras un apostador, ¿Por quién jugarías para ganar el torneo?" "Por mí", respondió con una sonrisa David Nalbandian, ante la consulta de la prensa de habla inglesa, distendido, con la confianza a pleno. Y seguramente el cordobés no debe ser el único en apostar unos boletos ante la posibilidad de tener un argentino campeón en el Abierto de Australia. Como Guillermo Vilas, hace ya más de un cuarto siglo. La oportunidad está ahí, tan cerca que se puede percibir con firmeza. Faltan dos pasos para abrazarse a la historia, nada más, aunque claro, todavía resta lo más difícil. Lo sabe Nalbandian, que ya está entre los cuatro mejores del primer Grand Slam de la temporada, pero también disfruta de su entusiasmo. Como para no estarlo, después de una excelente producción con una concluyente victoria por 7-5, 6-0 y 6-0 ante el francés Fabrice Santoro, en 1h41m. Un triunfo que le permite llegar por primera vez a las semifinales, donde se enfrentará desde las 5.30 de mañana (transmitirá en directo ESPN), con el chipriota Marcos Baghdatis, y convertirse en el primer argentino en la historia que alcanza las semifinales en los singles de los cuatro torneos de Grand Slam: Australia, Roland Garros, Wimbledon y el US Open. A lo grande. A diferencia de otros partidos, en los que su presencia casi no requería consultas en inglés, esta vez David Nalbandian se sometió a un extenso interrogatorio por parte de la prensa de esa lengua. Vestido con una camiseta celeste, recién bañado, el pelo recogido en la nuca, el flamante semifinalista del Abierto de Australia respondió con soltura y sonrisas al cuestionario. Allí dejó en claro que se sentía feliz por llegar tan lejos, pero que no se conforma: "Estar en las semifinales me pone muy contento, pero ya está, ahora quiero jugar las finales de los cuatro Grand Slams". Y contó: "No le tengo miedo a soñar. La verdad es que soñar con alzar una copa nunca soñé; sí lo imaginé, si hasta los que no son deportistas se animan, imaginate nosotros. Somos gente normal, que sueña lo mismo que el resto; no cuesta nada, pero claro, lo difícil es realizarlo". Claro que puede ilusionarse Nalbandian. Si está rindiendo a pleno y es consciente de que todavía puede dar más. Si Santoro, el hombre del estilo de juego extraño, un veterano con 54 torneos de Grand Slam encima, terminó por rendirse admirado: "Me dio una lección, no tuve nada que hacer, él hizo todo bien. Será difícil de vencer para cualquiera". Si se ha ganado el respeto de todos. Si ese título de Master en Shanghai parece haberle dado el diploma de jugador distinto. Si ya viste con soltura la camiseta de favorito… "No fue un partido difícil en cuanto al resultado, pero a Santoro hay que respetarlo porque juega muy distinto, te puede complicar muchísimo. De hecho, yo había perdido dos veces contra él. Al principio me costó, había un poco de viento, pero cuando le encontré la vuelta se me hizo más fácil y terminé jugando muy bien; también fue importante haber ganado en tres sets, estuve para ocho puntos y medio", dijo Nalbandian, que sigue jugando con su puntaje. Y agregó: "Comparar cada partido es complicado, porque cada rival es distinto, cada rueda es diferente… Al principio del torneo no me sentía bien, ahora cada vez estoy mejor y la situación cambia, y ganar fácil en los cuartos de final y jugar poco tiempo, no está nada mal. No fue mi mejor partido en un Grand Slam, pero me gustó porque hice fácil un partido que no lo era". Después de tres años seguidos en los cuartos de final de Melbourne, Nalbandian consiguió superar la barrera. Es uno de los seis jugadores en la era profesional que alcanzaron esa marca –cuatro años seguidos o más, en cuartos–, y los otros cinco (Stefan Edberg, Ivan Lendl, John Newcombe, Jim Courier y Johan Kriek) fueron campeones aquí por lo menos una vez. Es el primer argentino en 26 años en esta etapa del Abierto australiano, después de Vilas, en 1980. David no pierde de vista el objetivo: "Sé que tengo que mantenerme enfocado y concentrado, que hay que seguir trabajando y creo que lo estoy haciendo bien. El objetivo es tratar de ganar algún Grand Slam, y estoy listo para conseguirlo. Sé que puedo hacerlo." De hecho, enseguida se puso a pensar en la semifinal: "Conozco a Baghdatis, pero la verdad es que pienso más en mi juego que en el del rival. Aunque, si está en las semifinales, es porque está jugando realmente bien, así que seguro será un rival complicado". Por estas horas, los pasillos del Melbourne Park comienzan a despoblarse; en la segunda semana de competencia sólo hay lugar para los candidatos, para los grandes protagonistas, porque se viene el tiempo de las definiciones, de los grandes duelos. Nalbandian está allí, en una posición en la que parece que hubiera estado siempre, de tantas veces que se anotó entre los mejores de un Grand Slam; ahora, sólo resta dar otro paso para quedarse hasta el último día, hasta el cierre; como en aquel inolvidable Wimbledon de 2002, pero ahora con una mayor determinación, con la convicción de que ahora puede alzar el trofeo, con la seguridad de que puede apostar a campeón.

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