27.3.06

Dulces 16

Nalbandian alcanzó por primera vez los octavos del Masters Series de Miami, con un buen triunfo sobre Berdych. Lo espera otro checo: Stepanek Inesperada resistencia le ofreció el estadounidense Paul Goldstein en primera rueda, hasta el punto que el argentino debió levantar dos match points con drops... Ayer, había que ser precavidos y no sorprenderse si a David Nalbandian le tocaba afrontar otro partido extremadamente parejo: el checo Tomas Berdych, 27ø del mundo, es uno de los veinteañeros —20 años exactamente— que, con una dosis de regularidad, pueden aspirar al top ten en una o dos temporadas. Alto (1m95), buen sacador (17ø en la lista de aces en el año, con 95 hasta esta semana) y con mano para sacar winners de cualquier parte, fue el duro rival que el unquillense esperaba... por un set nomás. En el segundo y el tercero, David hizo lo que se propuso, terminó imponiéndose por 6-7 (3-7), 6-1 y 6-0, y pasó a los octavos en Miami. Será la primera vez entre los mejores 16 del virtual quinto Grand Slam, que se juega en el Crandon Park de Key Biscayne y reparte 3.450.000 dólares. Sin títulos, por el momento, en esta categoría (la inmediatamente inferior a los Grand Slam), David acumula tres finales, y el único torneo en el que no alcanzó octavos es en el Masters Series de París, donde apenas participó dos veces. "Nunca pude tener grandes resultados acá. Y eso que es un torneo que me gusta, aunque haya un poco de viento", indicó. Berdych, vencedor de José Acasuso en segunda rueda, comenzó sólido en su servicio. "Yo no me sentía preciso con la devolución. Podía atacarlo por ahí pero podía lograr regularidad", comentó David. En el cuarto game del segundo set, metió una seguidilla de drop, globo y drop para ganar un puntazo, y luego metió un drive paralelo de devolución cargado de confianza. A partir de ese momento, se derrumbó el checo. Nalbandian iba por los tiros y le salían todas. Lento en los movimientos, Berdych sumaba frustraciones. Con tres doble faltas en el primer game del tercer parcial, comenzó su fin. David no perdió nunca su saque. "No paré de pisar el acelerador y lo pasé por encima. Mis tiros iban con más fuerza y peso, y él llegaba cada vez más exigido", analizó el tercer favorito del torneo. Por el lado de la llave que se quedó sin Rafa Nadal (2ø), Nalbandian enfrentará al checo Radek Stepanek (15ø), quien levantó un 2-5 en el tercer set para vencer al chileno Nicolás Massú. "Juega un poco extraño, raro, con un estilo particular, pero es un buen partido para esta ronda", opinó David. Ese estilo incluye estar parado dentro del rectángulo de juego más tiempo del habitual, ir a la red por sorpresa, y "juguetear" con el rival probando drops, ángulos o pelotas sin peso, flojitas. También, gritar exageradamente los puntos clave que van para su lado, lo que generalmente no cae muy bien

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